Fumadores, ¡este es su nuevo compañero!

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Continuando con la exploración de las múltiples oportunidades que ofrece una actividad integrada en 3D, aprovechamos el verano para crear un pequeño objeto en respuesta a una espinosa pregunta: ¿qué hacer con la colilla de un cigarrillo sin que te multen o provoque un incendio?

Ante este problema de consecuencias a veces dramáticas (si han seguido las noticias del verano), he aquí el cenicero de bolsillo que hemos bautizado sintéticamente como “Stocke-Mégot-Protège-Planète” (el departamento de asesoría dedicado a la búsqueda de nombres estaba de vacaciones).

Disponibles en varios colores, estos ceniceros de bolsillo permiten dejar de contaminar tirando las colillas en cualquier sitio. Y luego nos dices: “Pero finalmente, el extremo de una colilla puede alcanzar varios cientos de grados de temperatura, ¡¡¡quemará el cenicero!!!?” Pues no, porque la caja es hermética y basta con meter a la bestia en su caja/cofre y cerrarla bien enroscando la tapa para asfixiarla en pocos segundos.

Pero también puedes aplastar ligeramente la colilla en ella para esparcir la ceniza incandescente y hacerla aún más vulnerable a la asfixia.

Recordemos que una sola colilla abandonada en la naturaleza contiene más de 2.500 componentes químicos que contaminan nuestro entorno y que las bacterias y los hongos tardan hasta 12 años en descomponerla.

Tenga en cuenta también que esta cajita puede servir para guardar todo tipo de objetos: auriculares, conectores, tapones para los oídos, pendientes… en fin, ¡cualquier cosa pequeña que se pierda fácilmente!

NOTA: Lo más importante es recordar que hay que vaciar el cenicero en una papelera cuando esté lleno… y las cenizas completamente frías y sin encender, por supuesto.